Este proyecto de moda es nuestro homenaje personal a los abuelos que marcaron nuestras vidas. Inspirados en la esencia de cada uno de ellos, hemos creado una serie de fotografías que capturan su espíritu de manera sutíl y artística. Cada imágen lleva un pedazo de su legado, reflejando no sólo sus personalidades, sino también las historias que nos inspiraron a través de generaciones.

Hermogenes

1919 - 1984


Jose, tu nieto: Crecí escuchando tus historias en la voz de mi padre, imaginando tus noches en las fiestas como violinista, esos paseos largos por la calle, saludando a cada persona con esa calma y alegría que te caracterizaban. Aunque nunca te conocí en persona, según mi papá, me lo heredaste todo, tu sensibilidad en el arte, tu risa contagiosa y hasta tu nombre. Características que te representaron en vida, hoy viven en mi. En cada nota que toco, y en cada fotografía que hago, te rindo un pequeño homenaje.


Luis

1941 - 2004


Jose, tu nieto: Recuerdo tu voz firme, tu semblante sublime, esa seriedad que imponía respeto, pero también un gran amor a tus hijos y un amor incondicional hacia tus nietos. Mis recuerdos visitando tu casa son un tesoro. Después de un largo viaje en autobús, siempre estabas esperándonos en la parada, nos recibías con un gran abrazo y un beso fuerte.


Disfrutaba cuando junto a tí subimos la montaña de tu pueblo, jugar fútbol con los primos en la punta del cerro, comer las tunas que conseguíamos, recoger ramas de orégano entre los arbustos del camino y llevar en una bolsa arcilla del pie de la montaña para hacer manualidades al llegar a tu casa. Sembraste en mí, con cada pequeño detalle, el valor de la naturaleza.


Aunque te conocí solo hasta mis siete años, una de las mayores lecciones que me dejaste, sin decírmelo, fue tu ejemplo diario. Aún jubilado, cada día trabajabas hasta las seis de la tarde, cuidando tu hogar, arreglando lo que hiciera falta y luego, con esa disciplina tranquila, guardabas tus herramientas para descansar en familia. Ese ejemplo de constancia y amor por el trabajo quedó grabado en mí, y hoy te recuerdo con una gran admiración.


Manuel

1948 -


Una guachafa contra mi abuela (sin que se de cuenta, por su puesto). Un jugo de naranja recién exprimido (y hasta colado, porque no me gustan los gajos). Un cuartico lleno de “chécheres”. Esas son algunas de las cosas que visualizo cuando pienso en tí. Sin dejar a un lado, tu personalidad. El amigo de todos, el que llega con sus lentes de sol y camisa planchada, listo para tomarse fotos. El que se conforma con un cafecito, pero sólo si hay buena conversa. El que no teme ser el centro de atención (pero tampoco tanto, porque se le va la paciencia). El que puede resolver cualquier problema que requiera mano de obra, porque los materiales siempre los va a tener. Y sino, los inventa. El que ama los animales. El que cena temprano y controla los carbohidratos. El que me heredó la piel morenita y los dedos de los pies. El que me regala el privilegio (que no muchos tienen) de pedir la bendición. El que, así como yo, también está viviendo primeras veces. Ese es Manuel Chacin. Mi abuelo. 


Jesús

1943 - 2021


Quién diría que un semblante tan pulcro y sabio, estaría sostenido por la fragilidad del sentir. El sentir de tu pasión, tu vocación, tu familia, tus valores. Me demostraste que el futuro no tiene que estar condicionado por el pasado. Creciste sin papá. A los 24 años, te quedaste sin mamá. Tu mecanismo de defensa fue haber sido el mejor padre y abuelo del mundo. No hay día que no estés presente. Mirar al cielo, es mirarte a tí.


El mayor privilegio que he vivido, ha sido ser tu nieta, llevar tu apellido. Sin saberlo, me enseñaste a poner la vara alta. A diferenciar entre lo no negociable, y lo negociable. O debería decir: entre mis valores, y todo lo demás.


Siendo tu libro favorito la constitución, me pregunto cómo interpretarías este homenaje. No sé si lo hubieses entendido tanto. Imposible descubrirlo en este plano, verdad? Guardo en mi corazón las ganas de tener esa conversación profunda donde discutamos sobre las infinitas posibilidades de la interpretación.


Mientras tanto, abu, te sigo saludando en cada nube y honrando en cada intento de ser mejor. Y donde quiera que estes, quiero que sepas que tu vida siempre será mi herencia tácita. 


Créditos


Nada de este homenaje sería posible sin el talento humano que nos ayudó a vivificar esta idea.


Rosina, gracias por ser nuestra musa. Por vivirte el sentir de cada uno de nuestros abuelos. Por tomarte este proyecto como si fuese tuyo. Por interpretar un pedacito de sus vidas, desde la vulnerabilidad, humanidad y lo sublime de tu presencia.


Isabella, que te quede muy claro que eres la responsable de motivar a nuestro imaginario a nutrirse con lo más valioso que existe: el conocimiento. Gracias por enseñarnos a observar, y por dedicarnos mucho más de lo que alguna vez esperamos. Tu huella en el arte es evidente. Sabemos que la vida nos unirá en persona para darte un fuerte abrazo, y seguir creando obras maravillosas.


Hermogenes, Luis, Manuel y Jesús. Sus vidas son la razón de este homenaje. También son la razón de nuestro paso por el mundo. Si otras vidas llegasen a existir, esperamos seguir siendo parte de esa línea genética en la que ustedes y nosotros compartimos la misma sangre.


A quienes consumen este material, gracias. Su lectura hace que el recuerdo de quienes amamos, siga vivo a través de los tiempos.